martes, 26 de julio de 2011

Aclarando lo inacabado.


Y siguiendo los pasos que hace años dejé marcados en el asfalto de esta ciudad, vuelvo a revivir aquellos sentimientos de incompatibilidad y dudas acerca del ámbito que rodea mi pequeña cabeza poblada con sueños, ironías y una papelera de reciclaje ahora mismo repleta de recuerdos que quiero destruir.

Y todo esto porque en menos de veinticuatro horas he revivido momentos, angustias y demas tipos de sentimientos (no muy recomendados durante una posible recaída a lo mas profundo del subsuelo) de los cuales el noveinta y ocho por ciento de ellos, la tonta, he sido yo.

La que acepta, la que vuelve, la que dice que sí, la que pide perdon... y mientras ese nudo en la garganta se hace mas grande, y los dientes, cada vez, chirrian mas al compas del latido inconfundible de un corazón que solo quiere romper a llorar en mil lagrimas intentando destruir todo aquello.

Y que lo unico que consigo sea, cierta relevancia sobre temas poco importantes a la hora de tomar decisiones y un bonito juego de colores (como el arco iris) que puede acabar atravesando ese nudo por un momento, quizas un par de horas.

Pero todo eso vale la pena, porque la vida sigue, y quiera o no, todo eso forma parte de mi.

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