A veces lo que puedes llegar a sentir por una persona tan apuesta a ti asusta. Lo hace hasta tal punto que buscas el fallo, la agonía y el dolor en todas las palabras, hechos y momentos que habeís compartido.
Busca la felicidad y la condena a la vez. No es sano. No lo es.
Es esa sensación con la que llegas a sonreir y llorar a la vez. Por la que despiertas todos los días y por la que deseas dormirte y olvidarlo todo. Es el ying y el yang en un mismo cuadrilatero a punto de exivir quién será el ganador.
Pero ¿y qué pasa con la otra persona? La persona a la que le corresponden todos estos sentimientos. La dueña de todo esto y mucho mas. Esa persona, como he dicho antes, es todo lo contrario a ti. Ella sabe lo que quiere, y no tiene dudas, ni tiene miedos. Sabe lo que hace. Esa persona es la que mantiene tu lado luchador al frente. La que hace que el lado luminoso brille, la que lo mantiene todo en un estupido convate sin final.
Te ata de tal forma con pensamientos y sobre todo ese “algo” vuestro. Ese único momento entre los dos. Ese lugar, ese día, esa frase.
Pero no todo es tan bonito como lo pintan. Tambien hay momentos malos. Esos momentos que intentas esconder con plastidecor de colores. Pintando una fina capa de colores claros y momentos especulados antes por el cine de Hollywood.
No todo es así, en realidad, la mayoría de las veces, no es así.
Y entonces una voz dentro de tu cabeza te dice.
Acaso vuelves a creer en lo que una vez dejaste de creer?
Acaso vuelves a soñar con algo que una vez alcanzó su final imposible?
Acaso vuelves a ser la persona que no querías haber sido?
Te has dado cuenta de que esa es tu realidad?
Despierta ya. Son las 9. Hora de volver al mundo real.
La gente nunca llegará a ser/obtener/ lo que realmente desea.
Me gusssssta *.*
ResponderEliminarJo, pero siempre escribes cosas tristes :_
Emmm lo sé. Es que soy emo. xD
ResponderEliminarxDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD Molas.
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