- Levanta del suelo muchacho. ¿no ves que de esta forma no ganarás nunca nada en la vida?- Dijo aquel hombre con sobrero de copa y puro en mano. El jóven se limpió sus ensangrentadas rodillas que fueron cortadas por el frío hielo de las calles en una noche de invierdo. Se levantó, sacudió su pantalón y contestó a aquel hombre tan burgués.
- Oiga señor ¿Y qué pasa si no queiro levantarme? ¿Qué pasa si quiero vivir de esta manera? ¿Me juzagará?
Y es que lo que este niño quería era simplemente eso. Vivir al filo de lo que existe hoy en día.
- Porque Señor, usted corta las flores que a mi me gustan. Usted mata los animales que yo quiero. Usted despide a mi padre. Usted me prohíbe cosas por ser tan sólo un crío.
Y razón no le faltaba al jóven. Con sus delgadas piernas por als que corría sangre y aquellos pantalones color caqui desgarrados que temblaban a la par que todo su cuerpo por el frío, el joven decidía tomar riendas de su vida.
- Oiga señor, no quiero ofenderle, pero metase en su buena vida que lleva y deje a los demas soñar con un mundo mejor.
"Nada más maravilloso que el frío invierno está llegando ya. Sólo decir que no puedo olvidar el verano. No soy una persona especialmente dedicada a añorar recuerdos, pero dios, que tuvo aquel verano que no puedo sacarmelo de la cabeza…La vida continúa, separados o juntos, nos volveremos a ver las caras y no queda más que pasar este frío invierno que nos depara esperando aquello que haga que el verano quede atrás.
Porque no lo olvido, porque causó algo dentro de mi de lo que no me puedo separar."